Más de año y medio en lista de espera para una operación de Neurocirugía

Harta de esperar a que el servicio de Neurocirugía la intervenga de una malformación arteriovenosa coroidea.
Los médicos recomendaron un plazo máximo de 90 días, pero supera ya los 570.
«No puedo más. Quiero entrar al quirófano para poder seguir con mi vida», relata. No oculta que el caso de Juana Vidal, la paciente que sufrió una hemorragia cerebral por la rotura de un aneurisma tras estar 253 días en lista de espera, ha aumentado su ansiedad.
La malformación que sufre Josbelys Hiciano es congénita, pero no se le diagnosticó hasta que en junio de 2011 le provocó una hemorragia cerebral mientras estaba embarazada.
Josbelys tenía entonces 25 años, y consiguió superar aquel episodio pese a que se complicó con un infarto cerebral. El 28 de septiembre de 2011 entró en lista de espera para una intervención, mediante cateterismo, de la malformación vascular.
Josbelys tiene ahora 27 años, y su vida permanece en un parón «que parece eterno». Su mayor preocupación es su hijo Daniel, que sobrevivió a la hemorragia cerebral gracias al esfuerzo de los médicos de La Arrixaca, que lo trajeron al mundo por cesárea con solo cinco meses y medio.

Dos agentes farmacológicos promueven la formación de oligodendrocitos mielinizantes

Los fármacos VP1.15 y TC3.6 incrementan la supervivencia y diferenciación de los precursores de oligodendrocitos hacia oligodendrocitos mielinizantes.
Así lo ha constatado el Grupo de Neurobiología del Desarrollo del Hospital Nacional de Parapléjicos, en Toledo, dirigido por Fernando de Castro.
El estudio se ha realizado con precursores de oligodendrocitos aislados de cerebros de ratón (posnatal y adulto) y con muestras neuroquirúrgicas cerebrales de pacientes adultos.
Tras demostrar que todos los precursores de oligodendrocitos expresan fosfodiesterasa-7, el trabajo, publicado en Cellular and Molecular Life Science, muestra cómo los citados fármacos inhiben esta enzima, aumentan la supervivencia de los precursores de oligodendrocitos y aceleran su diferenciación a células que producen mielina.
El estudio puede ser especialmente útil para el desarrollo de terapias reparadoras del daño en enfermedades como la esclerosis múltiple, donde mueren parte de los oligodendrocitos del sistema nervioso central y se forman placas de desmielinización.
Entre el 3 y el 8 por ciento del total de células del sistema nervioso central de un adulto son precursoras de oligodendrocitos, que reaccionan normalmente ante el daño desmielinizante e incluso son capaces de reponerlo de forma espontánea, total o parcialmente. Pero, por motivos desconocidos, cuando se establece la enfermedad, su capacidad reparadora endógena se ve superada y aparece el daño.

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